Vitoria-Gasteiz – Euskadiko txapelketa – Copa de España – 2021/07/04

Me dispongo a escribir esta crónica con una sensación muy dulce pero un poquito agria a la vez.

Dulce por muchísimas cosas; la más importante, volver a compartir vivencias con los compañeros competidores Oscar, Marta, Sergio y Santi. De vuelta a las carreras, uno de mis grandes objetivos en ésta era participar. Y lo logré. Porque la pandemia COVID-19 y otras tantas circunstancias personales me estaban restando energía para poder entrenar, evolucionar, concentrarme y participar en carreras en circunstancias adecuadas. En ese sentido, marcarme el objetivo de participar en Vitoria-Gasteiz, trabajar en ese empeño y lograrlo es para estar más que contenta. La evolución y mejoría con la técnica ya vendrán, y lo conseguiré trabajando y trabajando. Lo de los tiempos, es otro asunto. Suele ser casi en lo único en lo que pensamos cuando hablamos de competiciones, pero una prueba de Marcha Nórdica es mucho más que el tiempo que has hecho, en qué lugar has quedado o quién ha hecho pódium.

Dulce no, lo siguiente, ese momento en el que subiendo la cuesta más fuerte del circuito la juez de carrera nos dice al walker que tenía al lado y a mí “dorsal 51 y 146 muy bien esa técnica”. No os podéis imaginar lo que eso significó en ese momento. Subidón en el subidón. Como un sobresaliente cum laude.

Pero, claro, no tenía unanimidad. Y es ahí donde llegaron los momentos agrios de la carrera, cuando al paso delante de otro juez escuchas eso de “146 no pasa mano”. Tarjeta blanca. Empiezas a analizar qué estás haciendo mal, intentas corregir tus errores. Repasas los consejos de Marisa y Cristina e intentas “resetear”. Y te entran dudas de si puedes conseguirlo o no.

Otro de los momentos más duros de la prueba fue cuando a paso de meta de mi tercera vuelta los marchadores de cabeza me habían doblado y ya habían terminado su prueba. Un bajón, que vino compensado con un “aupa Sorkunde” desde megafonía que me llevó de vuelta a la carrera con un plus de energía.

Pero lo peor estaba por llegar. Otra vez en la zona donde había recibido una tarjeta. Reseteando, intentando mejorar la técnica, intentando ampliar el braceo al máximo…Pero, no lo consigo porque al paso del mismo juez vuelve a ocurrirme eso de “146 no pasa mano” y me lo dice bien alto mientras le habla al walkie-talkie para que quede bien claro y registrado. Eso es lo peor. Y además, soy consciente de que si la carrera fuera más larga terminaría descalificada. Porque por muy bien que lo intentara hacer, por muy bien que creyera que lo estaba haciendo, no lo estaba logrando y no era suficiente para superar los indicadores técnicos del reglamento. Esto es la competición en Marcha Nórdica. El grado de frustración era máximo, pero no queda otra que seguir para adelante y aferrarse al “Aurrera, beti Aurrera!”.

Pero hay más de lo bueno. Sensación dulce, por los encuentros y reencuentros, los chistes que te hacen reír en los momentos de mayor nerviosismo en el cajón de salida, por esa ayuda extra que llega con los ánimos de los espectadores y, sobre todo, de los fans del club virtuales y presenciales (Gora Bilbo, Gora Donosti, Gora Berriz!). Por ese tercer tiempo al que se suman Alfredo, Sole, Victor (presidente), Garbiñe (comunicación) y otros compañeros de la EMF/FVM.

Y mucho más de lo bueno. Santi, en el pódium, tercero de Euskadi en su categoría. Nadie mejor que yo os puede decir que su empeño y constancia hacen que este pódium sea merecido. Sobre todo, por la honestidad en el planteamiento y en la forma “diésel” de querer trazar su camino y lograr sus objetivos.

Y sensación dulce, muy dulce por llevar la camiseta de este club. A veces pienso que lucir los colores de otra podría beneficiarnos en las carreras pero, siento un gran orgullo de vestir la camiseta de nuestro club y ser parte de esta familia. Eskerrik asko! Gora Ipar Izarra NW Bilbao!

Sorkunde Mendarte, dorsal 146.

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