Sangüesa – Castillo de Javier

Por Jose M. (socio 140)

El domingo 24 de mayo se celebró la IX edición de la Conquista del Castillo, prueba deportiva de carrera y marcha nórdica entre Sangüesa y el Castillo de Javier. Unos 8 km de carretera entre ambos lugares en una mañana soleada y tremendamente calurosa.

La jornada empezó reuniéndonos los txipis unos minutos antes del comienzo para hacernos unas fotos e integrarnos con los demás participantes, incluso nos hicieron una pequeña entrevista para el Diario de Navarra (en la cual hay algunos errores, pero eso es otra historia). Yo era debutante en este evento deportivo e iba a comprobar por mi mismo lo que había oído comentar a otra gente sobre las cuestas del recorrido.

Dieron la salida para los corredores que abarrotaban la Plaza de los Arcos y según desaparecieron por la calle Mayor, nos colocamos bajo el arco hinchable de la salida. Eramos bastantes menos pero también formábamos un grupo importante. Equipados con nuestros bastones, guantes, gafas de sol, gorras y algo de nervios, no tuvimos que esperar mucho. Enseguida sonó el pistoletazo de salida y nos pusimos en marcha apelotonados bajo los arcos del ayuntamiento.

Giramos a la izquierda embocando la Calle Mayor, cada cual buscando su posición y su ritmo. Al final de la estrecha Calle Mayor llegamos a la primera cuesta que nos encaminaba a la carretera de Javier. Todavía íbamos frescos a pesar del calor y esta primera cuesta no supuso gran esfuerzo pero si estiró al grupo. Llegados a la carretera de Javier la pendiente se suavizó bastante y empecé a concentrarme en mi ritmo y técnica.

Ahora iba solo, delante el grupo se había estirado bastante, los primeros se veían lejos e inalcanzables. Detrás supongo que lo mismo pero no miré atrás. Concentrado en mi marcha alcancé y rebasé a algún participante (pocos, eso sí) ya sabemos lo que cuesta alcanzar a alguien aunque solo vaya unos pasos por delante.

La carretera en estos primeros kms es bastante recta y de suave pendiente lo que ayuda a poner el cuerpo a su mejor rendimiento antes de que aparezca el cansancio. Lo peor era el calor. El sol pegaba de lleno sobre la carretera, no había ni un soplo de aire y ni la corta sombra de algunos árboles que bordeaban la ruta lo aliviaba. En este tramo marché junto con una compañera hablando un poco hasta que nos alcanzó una chica navarra que nos sirvió de liebre y que cuando la carretera cogió más cuesta fuimos dejando atrás.

La navarrica llaneaba bien pero en la cuesta la superamos. La ruta ya era claramente cuesta arriba y antes de llegar al avituallamiento líquido del km cinco dejé atrás a la primera marchadora. A partir de ese momento fui solo hasta cerca de la meta. En el pequeño puerto que hay antes de iniciar la bajada hacia el castillo rebasé a algún compañero y ya empezaba a sentir el cansancio y a acusar el calor.

La bajada la hice a buen ritmo, pero parecía que no se acababa nunca. Tras cada curva el castillo no aparecía. En el último km otra marchadora se puso a mi lado y los dos juntos dándonos ánimos llegamos a la explanada frontera al castillo y así hombro con hombro rebasamos a la vez la línea de meta. Luego vino la alegría de acabar la prueba y acabarla bien, la hidratación, comer alguna fruta, recuperarse del esfuerzo y recibir a las txipis que llegaban.

Enseguida abordamos el autobús que nos llevaría de vuelta a Sangüesa. Allí nos reunimos todos los txipis y acompañantes y dimos buena cuenta de la bebida y el bocadillo de chistorra que nos esperaban. Tras asistir a la entrega de premios nos despedimos y cada cual volvió a su casa según sus planes.

Bonita pero calurosa jornada de marcha nórdica, solo espero que en la próxima edición no haga el calorazo de ésta IX edición de La conquista del Castillo.

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