IV NORDIC WALKING BIZKAIA KOSTA ( La receta para una guiso perfecto )

Ya hace 4 años que estábamos todo nerviosos, a las 7 de la mañana, en Gorliz para preparar el circuito de la I Nordic Walking Bizkaia Kosta.

A oscuras (no sabíamos que hacían falta frontales), y con continuas improvisaciones en el flujo de tareas para llegar por los pelos a las 10:30, hora de la salida de la prueba.

Quién me iba a decir, que en la cuarta edición íbamos a seguir estando nerviosos cuando todo estaba super ensayado, organizado (empezando por los frontales), y como al final ocurrió, esperábamos que todo fuera a discurrir con suavidad.

Una vez me dijo alguien en un entorno musical, “si cuando vas a salir al escenario no estás nervioso, mejor déjalo”.

Yo creo que la ilusión por el deporte, las ganas de que todo salga perfecto para las personas que van a competir, es lo que hace que afloren estos nervios que te hacen despertarte a las 04:30, sin gota de sueño, para prepararte, desayunar y estar en Gorliz a las 07:00.

A esa hora estábamos la primera oleada de personas voluntarias, empezando a preparar la zona de meta, los avituallamientos líquido y sólido, la consigna y recepción de competidores y voluntarios.

Y aunque yo estuve dentro de la acción, el hecho de que hemos conseguido que cada función sea desarrollada por equipos autónomos, me permitió darme cuenta de la burrada de trabajo que se completa en un escaso par de horas.

La tarea del equipo de circuito es bestial. En un circuito amplio en extensión, el movimiento de materiales es un no parar desde el arco de meta, hasta el último metro de cinta de balizar, casi 2 kilómetros de cinta puestos, se dice pronto. Carpas, vallas, marcas de tiza en el suelo para indicar posibles irregularidades, 16 mesas, sillas… El equipo de avituallamiento va en paralelo y no para en toda la carrera, desdoblándose en líquidos, sólidos, medallas finisher, fotos de meta, trofeos, asegurando que todos los competidores estén servidos.

Un bonito jaleo es el que gestiona el equipo de consigna, que, entre los 66 competidores y 45 voluntarios, cada año mejoran el sistema de custodia y entregas de equipajes.

Y finalmente la “distribución” de las personas voluntarias por el circuito, último eslabón previo a la salida, para la que también se han tenido que instalar los de sonido, cronometraje y la persona que va ser la comentarista de la prueba.

Como he dicho, todo salió rodado, y al poco del briefing que impartió la arbitra principal, nos dispusimos en los cajones para la salida.

Esta prueba era la última del circuito de pruebas de la IV Copa Vasco Navarra y la I Liga del Norte, que añade a Aragón y La Rioja, pero también nos visitaron competidores de Asturias, Madrid, Segovia y Valencia.

Deportivamente, en mi caso me sucedió como en las últimas pruebas, esto es, salí con mucho ánimo en la primera vuelta, me dio el clásico bajón en las vueltas 2 y 3, y después de sufrir lo mío me recompuse para hacer las últimas vueltas con bastante más dignidad.

Del resto de competidores no entro a comentar, porque mi carrera es contra mi mismo, pero me consta que hubo buenas batallas por delante de mí.

Los más de 13 kilómetros y las suaves pero incómodas cuestas hacen un trabajo de desgaste muy evidente, y aunque lo encantador del entorno nos puede hacer parecer lo contrario, el recorrido es exigente.

Incluso el tiempo nos respetó. Hubo un viento sur racheado a ratos, pero no demasiado molesto, y el agua, que estuvo amenazando todo el tiempo, no se presentó hasta bien entrada la tarde.

Además, la tramitación de tiempos, tarjetas y listados de las pruebas, salieron en un tiempo razonable.

Antes de la ceremonia de premiación se realizó un sorteo de bastones de nordic walking y chalecos cortavientos, y también se hizo una presentación de la selección de Euskadi que nos representará en el Campeonato de Selecciones Autonómicas en Ceuta.

En el capítulo de agradecimientos hay que nombrar al equipo arbitral, que prueba tras prueba desarrollan una tarea complicada, y me temo que a veces ingrata, pero que es esencial para preservar la calidad de la ejecución de este deporte.

Y por supuesto a los patrocinadores, que un año más han apostado por nosotros, a las federaciones implicadas en estas dos competiciones, por su apoyo, y sin duda al Ayuntamiento de Gorliz y en particular a la Oficina de Turismo con quienes tratamos todos los detalles logísticos y de permisos, etc.

No me cansaré de repetirlo, año tras año nos ceden el marco perfecto para una prueba de estas características, y nos brindan su ayuda en medios materiales y organizativos, ayuda que empieza meses antes y llega hasta día de la prueba las 7 de la mañana ayudando a montar el circuito, y termina con la participación del Alcalde en la ceremonia de premiación.

Como toda buena historia, esta acaba con una fiesta, la comida en la cervecera, que ya es un hito en nuestro calendario, y que marca el momento de disfrute cuando todo ha terminado.

Todos estos son los ingredientes de un guiso que no sería igual si faltara uno solo de ellos.

¡¡Vamos a seguir cocinándolo !!

Por Eduardo Gimenez, socio 18

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